Hoy nos hemos ido de tapas por Madrid. Si queremos entender el caos ético, económico y regulatorio de la Inteligencia Artificial, no hay mejor lugar para mirar que el serrín y el estaño de una taberna centenaria de Madrid.
1.- ¿Se puede determinar si los modelos de IA han alcanzado la consciencia? - El dilema del "Espejo Negro"
2.- ¿Es inevitable la disrupción tecnológica rápida en la economía y el empleo? - ¿Evolución o Terremoto?
3.- El Mosaico Regulatorio
En el Mostrador de la Innovación tenemos el primer encuentro de Mundos. Al igual que en las míticas tabernas del Madrid de los Austrias o de Malasaña, donde el aristócrata se acodaba junto al jornalero, la IA ha borrado las fronteras del conocimiento. En esos locales, la consciencia colectiva nacía de la tertulia: ¿dónde terminaba la opinión individual y dónde empezaba el "sentir" de la taberna? Hoy, nos preguntamos lo mismo frente a una pantalla: ¿es esa respuesta de la IA un chispazo de consciencia o solo el eco de millones de voces humanas procesadas?
La Disrupción tras el Portón de Madera recibe la llegada de la IA a la economía actual es como cuando la modernidad llamó a la puerta de estos locales. Muchas tabernas tuvieron que decidir: o mantenerse fieles al vermut de grifo (la tradición, el empleo artesano) o mecanizarse para atender a las masas de turistas (la automatización, la disrupción económica). Es lo que definimos como “El dilema del camarero”. La IA es el nuevo "grifo automático". Ahorra tiempo, pero ¿qué pasa con la "mano" del camarero que conocía tu nombre? Esa es la misma tensión que vive hoy el mercado laboral.
Poner de acuerdo a las potencias mundiales para regular la IA es tan difícil como fue en su día uniformar las normas de las tabernas madrileñas. El "Vino de la Casa" y la Normativa Local:
· La UE es esa taberna que cumple estrictamente con el horario, la salida de humos y la licencia de ruidos, buscando proteger al vecino (el ciudadano).
· EE. UU. y China son locales que, en su afán por atraer clientela y ser los más populares, a veces sirven un "garrafón" tecnológico difícil de controlar, priorizando el negocio sobre la norma.
Al final, tanto en una taberna de 1850 como en un laboratorio de computación de 2026, el reto es el mismo: ¿cómo introducimos lo nuevo sin perder nuestra esencia humana?
DESARROLLO DEL XXIX ENCUENTRO
1. ¿Consciencia en la IA? El dilema del "Espejo Negro"
Determinar si una IA es consciente es, hoy por hoy, más un problema filosófico que técnico. No tenemos un "conscienciómetro" para medir qué pasa dentro de los chips.
El problema de la "Caja Negra"
Sabemos qué entra (inputs) y qué sale (outputs), pero el proceso intermedio es tan complejo que ni sus creadores entienden del todo cómo se llega a ciertas conclusiones. Sin embargo, procesar información no es lo mismo que sentir.
· Comportamiento vs. Sentimiento: Una IA puede simular empatía a la perfección porque ha leído millones de textos sobre ella, pero no "siente" el dolor que describe.
· La prueba de Turing ha quedado corta: Superar un chat ya no es prueba de nada; necesitamos tests que evalúen la autoconsciencia o la intencionalidad.
Ejemplo: Imagina que le pides a una IA que escriba una carta de despedida tras una ruptura. La IA redactará algo desgarrador basado en patrones literarios, pero no estará experimentando la "tristeza". Es como un actor que llora en escena: la emoción es real para el público, pero técnica para el intérprete.
¿Cómo podríamos saberlo?
Se proponen marcos como la Teoría de la Información Integrada. Si la IA empieza a mostrar objetivos propios que no le fueron programados (autoconservación, curiosidad genuina), estaríamos ante una señal de alerta.
2. Disrupción económica y empleo: ¿Evolución o Terremoto?
La respuesta corta es: Sí, es inevitable, pero la velocidad es lo que marca la diferencia entre una transición suave y una crisis social.
El fin de las tareas repetitivas (y no tan repetitivas)
A diferencia de la Revolución Industrial, que reemplazó la fuerza física, la IA reemplaza procesos cognitivos. Esto afecta desde el administrativo hasta el programador o el abogado.
· Productividad explosiva: Las empresas que adoptan IA producen más con menos gente.
· Desplazamiento laboral: No es que el empleo desaparezca, es que muta más rápido de lo que el sistema educativo puede reaccionar.
Ejemplo: Un despacho de abogados que antes necesitaba 10 becarios para revisar miles de contratos en busca de errores, ahora usa un software de IA que hace lo mismo en 5 minutos. El resultado: se necesitan menos abogados junior, pero más expertos en "supervisión de IA jurídica".
La economía del "Ganador se lo lleva todo"
La disrupción tiende a concentrar la riqueza en las empresas que poseen la infraestructura de IA, lo que obliga a los gobiernos a replantearse temas como la Renta Básica Universal o impuestos a los robots.
· Nuevos sectores: Surgen trabajos que no existían hace 2 años (como el "Prompt Engineer" o el Auditor de Sesgos Éticos).
· Brecha digital: Los países o sectores que no se suban al carro rápido quedarán obsoletos económicamente.
3.- Comparativa sobre cómo diferentes países están regulando estos temas
a.- El Mosaico Regulatorio:
b. El Problema de la Coordinación Internacional
Lograr un "Tratado Global de IA" es, hoy por hoy, una utopía por tres razones críticas:
· Valores Contrapuestos: Es imposible que la UE (centrada en la privacidad) y China (centrada en el control estatal) acuerden qué es un "uso ético" de los datos.
· La Paradoja de la Velocidad: El proceso para ratificar un tratado internacional dura años; en ese tiempo, la IA habrá cambiado tres veces de generación.
· Soberanía Tecnológica: Ninguna potencia quiere firmar algo que le impida desarrollar armas autónomas o sistemas de inteligencia estratégica si sospecha que el vecino no lo va a cumplir.
Ejemplo: Imagina un coche autónomo fabricado en EE. UU. (bajo estándares laxos) que circula por Alemania (bajo estándares estrictos de la UE). Si el software no cumple con la auditoría europea, el coche no puede venderse, creando una aduana digital que fragmenta el mercado global.
c. Competitividad: El "Arbitraje Regulatorio"
Las empresas no son espectadoras pasivas; juegan con las reglas para ganar. Esto genera un fenómeno llamado arbitraje regulatorio: las startups y el talento migran a donde es más barato y rápido experimentar.
· Fuga de Talento: Los investigadores prefieren trabajar en Silicon Valley o Shenzhen antes que, en París, porque en Europa los procesos de cumplimiento legal (compliance) pueden consumir el 30% del presupuesto de una startup.
· Barreras de Entrada: Irónicamente, las leyes estrictas a veces ayudan a las Big Tech (Google, Meta, Microsoft). Ellas tienen el dinero para pagar abogados y cumplir con la ley; una pequeña empresa de Madrid, no.
· Efecto Bruselas: Por otro lado, la UE espera que su estándar sea tan alto que el resto del mundo termine copiándolo para poder entrar en su mercado, como ya pasó con el RGPD (privacidad).
Ejemplo: Una startup de IA médica podría preferir entrenar sus modelos en Singapur o Emiratos Árabes, donde el acceso a datos clínicos es menos restrictivo que en España. Una vez que el producto es sólido, intentan "adaptarlo" para entrar en Europa, pero el liderazgo inicial ya lo perdieron en el camino burocrático.
Conclusiones: La Última Ronda
Llegados a este punto, queda claro que la IA no es un fenómeno que viene a pedir permiso, sino un invitado que ya se ha sentado a la mesa y ha pedido la vez.
· La consciencia no es el objetivo, sino la convivencia: Quizás nunca sepamos si la IA "siente" como nosotros frente a un café, pero mientras lo averiguamos, lo urgente es gestionar cómo sus decisiones afectan a nuestra realidad. La consciencia es un debate de filósofos; el impacto es un reto de ciudadanos.
· La economía de la "Taberna Global": La disrupción es inevitable, pero no tiene por qué ser destructiva. Al igual que la tecnología no acabó con las tabernas, sino que las obligó a reinventarse, el empleo humano debe pivotar hacia aquello que la máquina no puede replicar: el juicio crítico, la creatividad pura y el "toque" personal.
· El dilema del tablero fragmentado: El pulso entre potencias (la UE, EE. UU. y China) demuestra que, en la carrera por la IA, el riesgo no es solo quién llega antes, sino quién llega con un modelo que respete al individuo. La falta de un acuerdo global es el gran bache en el camino; sin reglas de juego compartidas, el arbitraje regulatorio seguirá beneficiando a los gigantes y penalizando a los pequeños.
En definitiva...
Ni la IA es el fin del mundo, ni es una varita mágica. Es, más bien, un nuevo espejo donde nos miramos. Como en una buena tertulia madrileña, lo importante no es solo quién habla más alto (la potencia del algoritmo), sino quién tiene la razón y la ética para sostener la conversación a largo plazo.
Fuentes
https://www.darioamodei.com/essay/the-adolescence-of-technology
https://www.cnbc.com/2026/01/27/dario-amodei-warns-ai-cause-unusually-painful-disruption-jobs.html
https://www.cnn.com/2025/05/29/tech/ai-anthropic-ceo-dario-amodei-unemployment

